Puno fue sede de la cultura Tiahuanaco (800 a 1200 d.C.), máxima expresión del pueblo Aymara, que se desarrolló entre lo que hoy es Perú y Bolivia; los Incas se impusieron en el territorio en el siglo XV y los españoles dejaron un importante legado colonial en toda la zona, atraídos por la actividad minera que se desarrolló en el lugar.
Hoy, la ciudad de Puno (3827 msnm) es capital del folclore peruano y sede de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria y descansa a orillas del Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. Los alrededores son espectaculares destacando las Chullpas de Sillustani, con su conjunto de imponentes torres funerarias construidas por los Kollas; Juli, célebre por sus hermosos templos coloniales; Lampa, con su iglesia virreinal construida entre 1675 y 1685; Llachón, comunidad que aún conserva centenarias costumbres y manifestaciones culturales y Pucará, famosa por su cerámica preínca y por los ‘toritos de Pucará’ que hoy los artesanos elaboran con arcilla.
Lago Titicaca, las islas flotantes de los Uros
Las islas de los Uros estan ubicadas en la bahía de Puno (Lago Titicaca) a 3810 msnm. Presentan un clima frío-seco durante el año, atenuado por la evaporación de la inmensa masa de agua del lago.
Estas islas representan uno de los atractivos más significativos del turismo en el mundo. Las islas flotantes son obra del hombre y están formadas por la totora más tupida, la que, con el pasar del tiempo, entretejen sus raíces formando una capa llamada Khili.
Isla Taquile
A 35 km al este del puerto de Puno (3 horas en bote).
Su extensión aproximada es de 6 km2 y la altitud entre el puerto y el pueblo varía ligeramente, de 3810 msnm a 3950 msnm. La temperatura máxima es de 23ºC (66ºF) y la mínima de 7ºC (37ºF).
Los vestigios de la isla datan de épocas preíncas y pueden observarse en la parte alta. Durante la colonia y hasta los primeros años del siglo XX, el lugar fue utilizado como prisión política, pero a partir de 1970 la isla pasó a ser propiedad exclusiva de los taquileños.
Taquile se caracteriza por sus amigables pobladores, quienes conservan sus costumbres, tradiciones y vestimenta a la usanza antigua. Los lugareños destacan por sus laboriosos y finos textiles con decoraciones simétricas simbólicas, de colores fuertes, que reflejan su forma de vida, sus costumbres y sus creencias andinas.